viernes, 27 de abril de 2012

Vacaciones en Roma (1953)

1 comentario:
 
Todo un clásico del cine y un cine clásico, para una tarde de viernes cuando el tiempo no acompaña.

Cinta que catapultó a la fama mundial a la Srta Hepburn, aunque ella ya venía de ganar algún que otro premio importante en el mundo del teatro musical.

Audrey, es la princesa Anna. Se encuentra en gira oficial por Europa como representante de su pequeño reino, pero Anna, es una joven con muchas ganas de conocer mundo y de vivir experiencias cotidianas.
Una noche logra escaparse de palacio y en compañía de un periodista americano vivirá en primera persona, no sólo lo que ansiaba encontrar sino que se enamorará.
Pero, ¡ay! ella no será la única. Todos caeremos rendidos a sus pies y a los de la ciudad eterna.

Una combinación tan perfecta, que el film se ha convertido en representante turístico de Roma. Cualquiera que llegue a Roma deseará montar en vespa, tomar un gelato en la Piazza di Spagna, o meter la manita en la Boca de la veritá. Claro, todo ello mucho mejor si se acompaña de un Gregory Peck.

La cinta combina la comedia y el amor a partes iguales, creando un cuento moderno de hadas.
Audrey, se encumbra en este film, como representante de un nuevo tipo de diva. Una dónde el glamour es innato y no viene derivado del maquillaje, y es que ella era todo elegancia natural. Su formación en ballet, le proporcionó un cuerpo que aunque no era el prototipo de la época,  consiguió sacar el máximo partido conviertiendose también en un icono de la moda. Sus zapatos plano, los pantalones pitillo y cortos, su cintura de avispa, y sobre todas la cosas su flequillo marcaron, marcan y marcaran durante, aún, muchos años.

Bellisima en esta cinta, dónde sus primeros planos atrapan al espectador con toda naturalidad, y bellisima Roma, siempre eterna, siempre caótica y siempre italiana.

Como curiosidad a los próximos que vayan a verla: el discurso políticamente correcto e insulso de la princesa, hace referencia a la complicada situación económica de Europa ¿Es que no pasa el tiempo, o asistimos a un flasback? 
Por otro lado, el representante de la prensa española en el 53, medía algo así como metro y medio y venía de parte del ABC , demasiadas similitudes con la realidad 62 años más tarde.

Sin reventar el final, puedo decir que, es otro de los ingredientes, que la hacen grande. Algún que otro director contemporáneo debería revisionar y aprender a hacer finales.

Puntuación :9,00
Kela

1 comentario:

  1. Sin desmerecer ni un ápice las demás, me parece la mejor de todas las críticas que has escrito Raquel. Bravo!! y totalmente de acuerdo en todo ;)

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