domingo, 27 de noviembre de 2011

El cuarto mandamiento (1942)

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Clasicón para el jueves noche. Hoy vamos a comentar la segunda obra de uno  de los grandes directores, Orson Welles.

Con 4 nominaciones a  los oscar ,incluyendo película, actriz sec. (Moorehead) y direcc. artística, El cuarto Mandamiento se ha convertido en una obra casi de culto, de obligado visionado.

Sin embargo, yo no las tengo todas conmigo. 
La historia es, según me comentan, muy al estilo de Welles, una trama muy social, muy de analizar las relaciones que se establecen entre los hombres, mujeres, niños, padres y abuelos en un contexto determinado, y teniedo como telón de fondo las altas esferas.

Una mansión, con una bella hija de un coronel, que se enfada con su amor y pretendiente y acaba casándose, con otro pretendiente, con el que solo tendrá un hijo al que mimará hasta el extremo, conviertiendo en un ser ruín, déspota, odioso y despreciable.
Años después se producirá el encuentro entra la antigua pareja, pero teniendo como protagonista a los hijos de ambos.

A mi parecer, la cinta sufre altibajoa a nivel argumental y los tan laureados claroscuros de los que evidentemente Orson es un genio, creo que no está bien usados. Este efecto se usa en demasía, llegando a perder la razón del ser del mismo. Lo acompaña en cada escena y lo cierto es que no todas las escenas merecen ese impulso dramático, ya que no corresponde con la trama.
La historia en sí, es interesante, pero deja flecos sueltos.
La genial tia Fanny, parece que va a ser durante toda la cinta, para acabar desinflándose.
Lo mismo ocurre con la relacion entre Gergi y Lucie, y con el carácter del primero.

Con momentos muy interesantes, la cinta no es ni más ni menos que el desarrollo de la profecía lanzada por una vecina al comienzo de la película. Honrarás a tu padre y a tu madre, es el 4º mandamiento de las tablas que Dios entregó a Moisés, y nuestro protagonista ¿lo cumple?¿lo paga?¿aprende la lección?
No sé, quizás un final muy simple o tan ambiguo que deja al espectador sacar sus propias conclusiones.
 Y esto me hace pregntarme¿ En eso estriba el ser un genio del septimo arte, o no todas las creaciones de los genios tienes por qué ser genialidades?
Una humilde servidora la cataloga con un 6,75. No hay color entre esta y Sed de mal.

Kela.






1 comentario:

  1. Excelente análisis!!! Me encanta Orson, pero creo que en esta ocasión no logra la carga dramática necesaria para mantener la atención del espectador. Con una realización cuasiperfecta y con la dirección artística que nos recuerda a Ciudadano Kane, el genio de Orson se escurre entre nuestros dedos dejándonos una sensación de ligero vacío.

    Coincido en lo demás con Kela.

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